Intraemprendimiento, estrategia y oportunidad

Conocemos las competencias que tiene una persona emprendedora, sabemos qué se necesita para serlo. Estamos rodeados de noticias, canales y experiencias a nuestro alrededor, y reconocemos sus logos. Admiramos su capacidad de lucha y resilencia, envidiamos su creatividad… pero lo vemos lejano y descontextualizado de la realidad de nuestras empresas. Ya emprendimos en su momento, tomamos la iniciativa y construimos nuestra organización.

En las últimas dos décadas hemos asistido a una doble revolución que debemos entender y dar respuesta desde el tejido empresarial: la globalización y la digitalización. La primera ha borrado fronteras y la segunda ha democratizado la información haciéndola inmediata, transferible y almacenable. Se ha desregularizado el mercado y con él se han deslocalizado las empresas y se han ido transformando los perfiles profesionales.

Han cambiado las bases de la competitividad, nuestras estrategias, válidas hasta hace poco, ya son poco o nada efectivas. Necesitamos aprender a mejorar nuestros canales de comunicación para hacer frente a un mercado global, identificar nuestro valor y diferenciación, redefinir los procesos y sistemas de organización de la información y del conocimiento interno en nuestras empresas para hacernos visibles, entendibles y elegibles.

Volvemos a emprender, pero esta vez dentro de la empresa, y acompañados de su principal activo, nuestro equipo de trabajadores. Ya no seremos los únicos emprendedores, debemos contar con intraemprendedores.

Adaptando la cultura corporativa a una “cultura intraemprendedora” se facilita la innovación en las empresas y su adaptación a los nuevos escenarios a los que debe dar respuesta.

Los pilares sobre los que construiremos la cultura intraemprendedora serán:

Aprendizaje Organizacional y Gestión del conocimiento. Implementar procesos dinámicos y continuos en el que las habilidades teóricas y prácticas conocidas por cada miembro de la empresa se orienten a la mejora y desarrollo de capacidades individuales, grupales y organizacionales para ser competitivos.

Motivación. Invitar a la participación, respaldar las propuestas, valorar la oportunidad y posibilidad de su desarrollo, creando para ello climas de trabajo relajados y que propicien la propuesta de ideas y estrategias. Entendiendo el error como una oportunidad de aprendizaje.

Escucha activa. Establecer canales de comunicación. Considerar a todos los miembros de la organización como clientes, explicando el producto y/o servicios y haciéndoles partícipes de la experiencia. Motivando la participación y la comunicación interna.

Flexibilidad. Crear espacios y disponer de tiempo para el desarrollo de propuestas e ideas que pueden llevar a un proceso de aprendizaje interno en la empresa y a un cambio.

Equipos de trabajo. Desarrollar estrategias de trabajo colaborativo y aprendizaje social entre los miembros de los departamentos o áreas funcionales de la empresa, tanto de manera horizontal como vertical.

Reconocimiento. Promocionar y recompensar a quienes aportan valor y conocimiento crítico a la empresa, desarrollando sus planes de carrera.

Sabremos que estamos frente a una persona intraemprendedora si es:

  • Autónoma, necesita bajo nivel de supervisión, encuentra soluciones y controla la calidad de su trabajo y de la empresa.
  • Creativa, tiene iniciativa y provoca que las cosas sucedan, es perseverantes y constante
  • Inteligente y con gran capacidad de Aprendizaje, pensamiento rápido, con ganas de hacer cosas nuevas y con una amplia visión y vigilancia de las oportunidades a las que hacer frente del mercado laboral.
  • Resolutiva, ante una duda o una situación sobrevenida a la que no sabe dar respuesta, busca canales de formación informales o formales que le proporcione los conocimientos necesarios para afrontarla, y comparte lo aprendido con el resto del equipo.
  • Asertiva y colaboradora, amable y cercana al grupo, que acepta y comparte los puntos de vista del equipo y felicita los logros.

El Intraemprendimiento es una oportunidad que puede facilitar la innovación en las empresas e incrementar su rentabilidad. Animando a los trabajadores a ser innovadores, y facilitándoles las herramientas, el tiempo y los recursos para ello, las organizaciones contarán con un mayor compromiso y mejores productos y servicios que ofrecer.