Gestión de la Inteligencia Organizacional

El valor real de una empresa no es solamente lo que aparece en la balanza de Activos y Pasivos (Capital Financiero), sino que se complementa con otros muchos elementos de carácter intangible, entre los cuales, de especial importancia, la cantidad de conocimiento que reside en ella (Capital Intelectual).

El conocimiento no es un término actual, siempre se ha sabido su importancia en el desarrollo de cualquier organización. Pero es en la última década cuando se le reconoce y valora como un ACTIVO de la empresa y, por tanto, un recurso más para su posicionamiento y estrategia. La finalidad de la Gestión del Conocimiento es buscar que el capital intelectual de una organización aumente de forma significativa mediante la adquisición capacidades y competencias que den solución a problemas de forma eficiente.

Existen 4 tipos de conocimiento:

  • Fáctico: Know What
  • Práctico: Know How (éste sí suele aparecer en los balances financieros de las empresas)
  • Científico: Know Why
  • Relacional: Know Who

Una empresa vende lo que sabe hacer, y este aprendizaje solamente lo pueden tener las personas que integran ese proyecto, y que junto a la tecnología proyectan estrategia, comparten experiencias y obtienen/trasmiten conocimiento. Las personas, junto a la tecnología son, en definitiva, quieren generan conocimiento, y este conocimiento, a su vez, revierte en Capital Intelectual de las Empresas.

El Capital intelectual es el núcleo del conjunto de conocimientos que tiene la organización, en el que coexisten 3 tipos de capitales:

  1. Capital Humano: aquel conocimiento que podemos extraer de todas las personas que forman parte de una empresa.
    Conocimiento que posee y aporta cada persona integrante de una organización. Actitudes, competencia, habilidades y experiencias individuales que interactúan diariamente y se relacionan directamente con la capacidad de producción de valor en el puesto de trabajo, y por tanto en el proceso de la empresa. Capacidades que se adquieren con el entrenamiento, la formación y la experiencia.
  2. Capital Estructural: es aquel conocimiento que se queda en la empresa cuando los trabajadores se van a casa. Son las buenas prácticas y los procesos que se internalizan en el saber hacer de la empresa.
    Conocimiento que se genera y formaliza en el ámbito de la estructura y la cultura de la organización, y en él se manifiesta la capacidad organizativa de la empresa. Está formado por todos los recursos intangibles capaces de generar valor y diferenciación en el mercado laboral. Es, por tanto, la infraestructura de la empresa que ayuda a incorporar, formar y mantener su capital humano.
  3. Capital Relacional:  aquel conocimiento que se puede extraer de nuestras relaciones con el entorno.
    Valor que tiene para una empresa el conjunto de relaciones que mantiene con su contexto de desarrollo productivo. Aquellos activos intangibles que miden la relación de la organización con los clientes, los canales de distribución, proveedores, competidores, alianzas… Se le conoce también bajo el concepto de Capital Externo.

A través de esta estructura y potenciando el Capital intelectual, conseguimos ventajas competitivas claves, que serán en definitiva las que nos diferenciarán de la competencia.

El Capital Estructural es la infraestructura innovadora de la empresa, el medio por el cual el Capital Humano (competencias, conocimientos individuales, valores y potencial innovador de las personas) y el Capital Relacional (características del mercado, contexto socio-laboral de la empresa, canales de distribución, red de socios, alianzas estratégicas, lealtad, fidelización…) se conectan y convierten en capital financiero útil. Además, el Capital Estructural incluye la capacidad de cambio, liderazgo, aprendizaje, trabajo en equipo, estrategias, visión-misión-cultura de la empresa, sistemas de información y compartición de conocimiento….

Para ello es fundamental que el los tres capitales reviertan y se convierta en verdadero capital intelectual, articulando metodologías de trabajo y gestión de procesos internos de aprendizaje que permitan y faciliten la conversión de las competencias individuales en competencias organizativas, y por tanto el capital intelectual en inteligencia organizativa.

Debemos combinar cada uno de los capitales a través de un sistema de Gestión de Inteligencia Organizacional que facilite en todo momento: Captar, Gestionar y Desarrollar el Conocimiento de nuestra empresa.

Zahareña Conocimiento acompaña el proceso de Gestión de la Inteligencia Organizacional de la Empresas, proporcionando enfoques, metodologías, acciones de formación a medida, y procesos permanentes de aprendizaje.