Comprar Formación frente a Organizar Aprendizaje. ¿Cuál es la Visión de la Formación en Tu Empresa?

La Formación Continua de los trabajadores puede tener varias formas de entenderla y acercase a ella.

Es habitual encontrarse con discursos estáticos por parte de las empresas y los propios trabajadores con respecto a la formación.

Quién no ha escuchado o incluso participado en conversaciones y decisiones en los que la apuesta por la formación y el aprendizaje en el puesto de trabajo es del tipo:

  • Yo no quiero saber nada de formación.
  • Si la hago, es comprando cursos que me llegan por fax, o me presentan en catálogos donde tengo que elegir uno o dos en función de los créditos que tenga
  • No tengo ni idea de cómo se gestiona u organiza.
  • Casi siempre me espero a final de año, y muchas veces se me pasa el tiempo para poder solicitarlos.
  • ¿Hacer cursos?, si no sirven para nada

Sin embargo, la formación es clave en la estrategia de cualquier empresa, independientemente de su tamaño o sector profesional.

Una empresa que cuenta con una estrategia de formación sabe identificar sus necesidades y es capaz de dar respuesta a situaciones que, pueden llevar a una merma de su actividad, o a la posibilidad de diferenciarse del resto y de crear valor y competitividad.

Cuantos no han pensado hacer uso de las bonificadas para recuperar parte de los seguros sociales que anualmente se pagan y que si no es de esta forma no se recuperan e incluso se pierden de un ejercicio anual a otro, pero sin sacarle provecho a la herramienta, simplemente porque están acostumbrados o en la creencia de que al final lo que van a recibir a cambio tampoco les soluciona nada.

También hay empresas que, apostando por la formación de los trabajadores, únicamente pueden permitirse formación que no exceda a los costes de la bonificación anual que tienen por número de empleados, pero la oferta a la que acceden no siempre da respuesta a lo que verdaderamente necesitarían.

Además hay quienes entienden la formación como un coste, no como una oportunidad. Pueden pensar que hacer que los trabajadores se formen es una pérdida de tiempo, o que puede influir en el rendimiento y la finalización de las tareas propias de los puestos de trabajo, que en periodos puntuales tienen una carga especialmente concentrada.

Sin embardo, la formación continua, la gestión de progresos de aprendizaje, y sobre todo el tener una estrategia de gestión del conocimiento integrada en la organización, permite planificar e invertir tiempo y esfuerzo en el desarrollo del principal activo de cualquier empresa: sus trabajadores.

La formación acompaña cualquier otra inversión que se pueda hacer en una empresa, y tiene (está demostrado) impacto positivo en la cuenta de resultados. Puede y debe desarrollarse en el puesto de trabajo, identificando exactamente qué se está haciendo, qué se quiere hacer, qué se necesita, quién está implicado y cómo se relaciona lo que se necesita aprender con lo que diariamente se está haciendo.

Y por supuesto que se puede bonificar, de hecho la bonificación es una estrategia de acompañamiento a la formación continua de los trabajadores, una oportunidad universal para las empresas y un instrumento flexible y adaptable a las necesidades y características de cada organización empresarial.

Cuántas empresas conocemos que hacen muy bien su trabajo, pero cuando se sientan a pensar exactamente cuál es su conocimiento crítico, que es lo que saben y los diferencia de las demás, que es lo que está demandando el mercado laboral y que oportunidades pueden tener de avanzar e incorporarse a nuevas corrientes o escenarios de crecimiento, no lo saben.

O cuantas ante una dificultad recurren a expertos o consultoras externas, que les solucionan el problema en el momento y salen hacia adelante, aunque sin la confianza de saber exactamente qué se ha hecho, o si sucediese otra vez el problema sabrían afrontarlo por sí mismos.

Sin embargo, las empresas que organizan el conocimiento, saben cómo trabajar y en qué deben mejorar, los trabajadores se sienten participes de la organización, el empresariado invierte en su principal activo, que es el capital humano con el que cuenta, existen espacios de intercambio formales y no formales para el aprendizaje, se crea valor y diferencia, y son capaces de resolver retos de manera organizada, innovando y fortaleciendo sus ventajas competitivas.

Zahareña Conocimiento te acompaña en la identificación de las necesidades de tu empresa y diseña la formación que les dé respuesta, adaptándonos a tu tiempo y presupuesto.