Capital Intelectual y Capital Financiero

Compartimos en esta entrada las reflexiones que hemos elaborado conjuntamente Zahareña Conocimiento y Globalten Soluciones Avanzadas para el espacio semanal de Gestión del Conocimiento en La Voz de Granada.

Las entradas en cursiva son las aportaciones de Cristina Rabaneda, economista y auditora, y en negrita las cuestiones planteadas por Nuria Martínez, pedagoga y gestora del conocimiento.

Esperamos que sean de vuestro interés

Gestión del Conocimiento e Información Contable y Financiera

Una frase que cada vez escuchamos más es que “lo que no se mide no existe”. Y lo que hace una empresa siempre se acaba midiendo en dinero, como una base de valor. Incluso si el objetivo de la empresa no es “ganar dinero”. Una ONG, como empresa (organización de personas para conseguir un resultado), contabiliza con mucha atención su actividad para poder trasladar a sus benefactores, beneficiarios, sociedad,… lo que hace, cómo lo hace, con cuánto lo hace, como vía para demostrar el éxito de sus objetivos. Por tanto, la contabilidad es, ante todo, el sistema de medida de lo que hace una empresa.

Todas las empresas se plantean objetivos y esos objetivos se acaban traduciendo en unos indicadores de cumplimiento que deben buscarse en la contabilidad. Rendir cuentas económicas vale para mucho más que para hacer los impuestos.

Por tanto, la contabilidad, por lógica, es una más de las informaciones que debe manejar la empresa a la hora de gestionar su conocimiento:

  1. Aunque se haya hecho sin atención estratégica y por requerimientos externos (estar al día con hacienda o solicitar algún préstamo al banco), suele ser un buen punto de partida para gestionar información, al haberse organizado bien su recogida y tratamiento, siendo recomendable dar el siguiente paso hacia el análisis e interpretación.
  1. Hay diferentes tipos de contabilidad (financiera, analítica o de costes, fiscal,…), que nos dan informaciones distintas y que cumplen objetivos diferentes. Debemos conocer cuáles necesita nuestra empresa.

La contabilidad es un sistema de medida pero no solo para nuestras empresas. Seguro que muchas personas no la ven importante o no saben exactamente a lo que nos referimos pero todos la utilizamos en nuestro día a día. Todos administramos dinero y tenemos que ajustarnos a un presupuesto y a unos precios de mercado pues en relación a las empresas es prácticamente similar pero extrapolándolo, evidentemente, al mundo empresarial. En todas las empresas, grandes o pequeñas, la contabilidad es necesaria para el correcto uso de las finanzas, para conocer si es posible realizar una inversión, llevar un control exhaustivo de las deudas o tener controlado los pagos que se tienen que realizar, entre otras muchas cosas ya que la, en definitiva, la contabilidad consiste en obtener información útil para que en el futuro se puedan tomar decisiones.

En general la contabilidad, siempre que sea fiable y útil, se puede calcular y medir utilizando la información o contabilidad más adecuada dependiendo de lo que se quiera medir. Algunas de las cuestiones que se pueden medir son, por ejemplo:

  • Rentabilidad económica y financiera
  • La solvencia y/o endeudamiento de la misma
  • La autonomía financiera que tiene la empresa
  • Los ingresos y el resultado del ejercicio
  • O, por supuesto, los costes de la empresa

Tanto mediante la contabilidad financiera como de costes se puede medir. Con la financiera medimos todas las áreas de la empresa y podemos presentar informes que posteriormente se puedan utilizar para terceros (bancos, proveedores, inversionistas, etc) mientras que con la de costes medimos y analizamos los costes de adquirir o utilizar recursos de la entidad.

En general, la contabilidad es la herramienta que nos permite recoger la información de la empresa, ordenarla de forma útil y que se puedan determinar el valor patrimonial de la empresa, así como sus resultados para así trasmitirlas al resto de estructura organizativa.

En mi caso, que trabajo en auditoria, además, toda esa información nos permite garantizar que la empresa muestra la imagen fiel de su situación patrimonial y de su cuenta de resultado, lo cual es útil no solo para los gerentes o socios de la sociedad sino para todos los que trabajan en la misma y para el entorno en su conjunto.

  1. Nos permite identificar elementos para valorar lo intangible (y qué hay más intangible que la Inteligencia Organizacional). Nos facilita conocer el verdadero valor de la empresa.

Sí, todo lo dicho anteriormente en relación a la importancia de la contabilidad, así como su correcta medición se realiza no solo para valorar la empresa en términos económicos sino también su valor total, el cual incluye los elementos intangibles.

De hecho, por ejemplo, uno de los indicadores que puede indicar que una empresa necesita una auditoría es la alta rotación de recursos humanos, ya que con ello la empresa muestra una gran debilidad al no preocuparse por el capital humano de la misma cuando es, quizás, y en muchas empresas, el capital más importante.

En un estudio que realizó la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) sobre la importancia de los activos intangibles (no solo los de términos monetarios) se concluyó y demostró que la inversión en intangibles como la formación o la investigación estaban en aumento más rápido que los recursos tangibles por lo que la economía iba a estar cada vez más basada en el conocimiento.

Cabe señalar que la información contable y financiera tradicionalmente ha contabilizado los valores de intangibles como marcas, patentes, derechos de autor, entre otros. Sin embargo, aquellos intangibles como son la capacidad para atraer clientes, la propiedad industrial, la capacidad innovadora, la flexibilidad de la empresa, no se tienen en cuenta hasta el momento de vender la empresa.

Así, los activos intangibles, generalmente, capital humano, es uno más de los recursos que contribuyen al beneficio de la empresa en cierta forma y por ello yo considero que el verdadero reto de la formación es conseguir que los conocimientos se lleven al puesto de trabajo y a los resultados. Muchas empresas siguen viendo, actualmente, la formación como un trámite o un saber hacer que tiene su empresa pero sin involucrarse activamente. En mi opinión, y debido también al mundo tan globalizado y cambiante en el que vivimos hoy en día, creo que todas las personas implicadas se tienen que seguir formando con el objetivo de aplicar dicha formación, no como un trámite. Todos tenemos mucho que aprender y lo que en el futuro nos va a diferencias es si somos capaces de adaptarnos y de valorar el trabajo de todos los implicados en la organización.

Al final una empresa es como una pirámide y si falla lo de abajo pues seguramente no se pueda sostener a largo plazo. De ahí, la importancia de valorar lo intangible también.

  1. Ayuda a la toma de decisiones y a priorizar qué hacer con otras informaciones y conocimientos. Es decir, puede ayudar a dar integridad a un sistema organizado de gestión del conocimiento. Por ejemplo, estableciendo criterios objetivos y valorables para la toma de decisión, ajustando estrategias a presupuestos disponibles, identificar costes, dotación de recursos…

Efectivamente, el principal objetivo es que la empresa con los datos obtenidos en la contabilidad pueda tomar las mejores decisiones y por ello la importancia de la gestión del conocimiento.

Aparte de tener los datos, hay que saber interpretarlos y, por ejemplo, en el caso de mi empresa, una vez que nosotros finalizamos nuestro trabajo, ya sea una auditoría de cuentas o de cualquier otro trabajo de consultoría económico financiera que se nos solicite, nosotros presentamos siempre las conclusiones de nuestro trabajo, así como informes de mejora. En auditoría, por ejemplo, se elaboran lo que se denominan Cartas de manifestaciones o Informe de recomendaciones donde exponemos todas aquellas circunstancias que si bien no afectan a una opinión negativa, se deben corregir a futuro.

Además, estamos a disposición siempre de las dudas que les pueda surgir tanto a los gerentes o socios de la misma como al resto de personas con las cuales tratamos durante la auditoría para facilitar el trasvase de información. De hecho, en muchas ocasiones, nuestro propio trabajo lo utilizan como una herramienta de ayuda y que siguen utilizando a largo plazo.

En definitiva, el fin último debe ser ayudar a la toma de decisiones, a elegir la mejor opción entre las posibles puesto que tomar la correcta decisión en un negocio es la parte fundamental del administrador ya que sus decisiones influirán en el funcionamiento de la organización y por ello es importante la gestión del conocimiento ya que éste tiene el fin de transferir el conocimiento desde el lugar dónde se general hasta el lugar en donde se va a emplear e implica el desarrollo de las competencias necesarias al interior de las organizaciones para compartirlo, así como valorarlo y asimilarlo.

  1. Muchas veces hemos constatado que un buen sistema de gestión del conocimiento tiene en cuenta elementos motivacionales. Incluso si los factores no son solo monetarios (también reputación, reconocimiento,…) la contabilidad nos puede ayudar tanto a valorarlos, objetivarlos y como a hacerlos visibles (gratificaciones, categorías profesionales, otorgar responsabilidades,…)

Si, siempre se ha dicho que un capital humano motivado rinde mucho más que uno que no lo esté y ese factor estratégico es el que hay que aprovechar porque todo el mundo lo tiene en su mano.

Lo importante no es quién nos haga la contabilidad, sino saber qué queremos saber de la contabilidad. Que seamos capaces de «leer» e «interpretar» la información y sacar de la misma aquellos datos que nos faciliten la planificación estratégica de nuestro empresa y la toma de decisiones.